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La psoriasis y el éxito

Melissa, embajadora de Opiniones sobre la piel, es bailarina profesional, vive y trabaja en Nueva York.

Melissa desarrolló psoriasis antes de la edad de 1 año, y lo que había comenzado como un pequeño parche en su mejilla, cubría el 90 % de su cuerpo para la época en que fue diagnosticada a la edad de 3 años. A pesar de que la psoriasis había tenido un gran impacto en su vida, Melissa considera la psoriasis como solo una pequeña parte de lo que es ella. Aquí, nos entrega un recuento muy sincero del impacto emocional de la psoriasis y la forma como ha superado los retos que ha tenido que enfrentar.

Como bailarina, mi cuerpo se convirtió en mi lienzo y en mi sentido final de expresión. Los años de disgusto que había experimentado hacia mi cuerpo comenzaron a evolucionar hacia amor y respeto. Aunque mi piel continuaba siendo una fuente de dolor, a través de un entrenamiento riguroso llegué a apreciar todo lo que mi cuerpo podía hacer. Sentía el latido de mi corazón, el aire en mis pulmones y el ardor en mis músculos. Me sentía agradecida.

“Debido a las constantes adversidades, resolví a temprana edad vivir una vida que me proporcionara satisfacciones, sobre todo porque únicamente podía imaginar un futuro solitario”.

A pesar de la fortaleza mental que fui desarrollando, la psoriasis todavía era una carga importante que debía soportar. Todavía se burlaban constantemente, y todavía lloraba. En estos momentos sentía una profunda tristeza y desesperanza, como también una sensación de vergüenza por haber nacido con una enfermedad. Pero armada con mi admiración recientemente hallada por las capacidades de mi cuerpo, me di cuenta de que mi psoriasis me había proporcionado un regalo exclusivo de fortaleza, uno que provenía de soportar el dolor, no de negarlo. Estaba en lo cierto cuando pensé que mi enfermedad no me definía, pero ciertamente sí lo había hecho el sendero por el cual me había conducido. Tener psoriasis significaba que tenía una elección: Podía permitir que la enfermedad determinara mis acciones o podía armarme de valor para vivir la vida según mis propios términos, a pesar de la enfermedad.

Ya no estoy tratando de ocultar las dificultades que implica tener un trastorno genético. Hay días en los que me derrumbo y lloro, y rezo por una cura o un milagro, pero incluso en esos momentos oscuros, sé que soy mucho más que mi piel. He persistido en mi pasión y he logrado excelencia en un campo que requiere que exponga mi piel en el escenario. Mi cuerpo está cubierto por una erupción roja, pero la gracia y poses que muestro a través de la danza, me permiten tomar algo feo y convertirlo en hermoso. Mi cuerpo ha sido mi máxima lucha, pero también mi medio para encontrar lo bueno en lo malo, de tomar lo que no es estético y crear una forma de arte. La psoriasis es una carga innegable, pero de algún modo al final resulta impotente.

“Es importante recordar que si una persona trata a otros de forma diferente porque tienen psoriasis, probablemente no valga la pena tenerla en tu vida, sea que tengas la enfermedad o no”.

Los retos de la danza con una enfermedad de la piel grave se extendieron más allá de lo físico. Ciertos bailarines y directores me pasaban por alto, y tuve que luchar para probar lo que valgo. Esta discriminación se convirtió en mi resolución; sería tan buena que todos desearían verme bailar, sin importar el aspecto de mi piel. Danzar teniendo psoriasis me enseñó que la belleza se encuentra en la virtud y el mérito, y no en una piel sin defectos.

Un contribuyente importante al ridículo público es sencillamente que las personas no están enteradas en gran medida de que la psoriasis es una enfermedad frecuente y no contagiosa. Teniendo esto presente, a menudo ofrezco mi propia información no solicitada a extraños cuando noto que me están mirando fijamente. Siempre sonrío y a través de la comunicación abierta, generalmente, todos se sienten cómodos. Compartir acerca de la psoriasis en realidad no tiene que ser algo tan importante. Todo el mundo tiene problemas, y sucede que la psoriasis es uno que está visible.

Por supuesto que incluso con una actitud positiva, siempre existirán aquellos que no están dispuestos o son incapaces de ver más allá de la afección de la piel. Aunque usted no puede predecir estas reacciones adversas, y aunque siempre serán dolorosas, todavía es importante dar una oportunidad a las personas para que aprendan y respondan. A menudo, las personas le sorprenderán con lo comprensivos y compasivos que pueden ser. Mis amigos me animan tanto, y el hecho de que sea capaz de acudir a ellos con mis inseguridades hace que se fortalezca aún más nuestra amistad. Es importante recordar que si una persona trata a otros de forma diferente porque tienen psoriasis, probablemente no valga la pena tenerla en tu vida, sea que tengas la enfermedad o no.

Ya sea que esté bailando en el escenario o que vaya caminando por la calle, vivo mi vida con coraje y fortaleza mientras continúo batallando con esta enfermedad. Con frecuencia, me siento dentro del sueño de la escuela, pero eso no significa que esté dormida.

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